Mujeres lideran las COPACO 2026
1 mayo, 2026
*** Mayoría decisiva en la participación ciudadana

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, viernes 1 de mayo de 2026.- En la vasta piel de la Ciudad de México, donde cada calle guarda una historia y cada banqueta una exigencia, la democracia no siempre se pronuncia en las grandes tribunas. A veces nace en hojas llenadas a mano, en asambleas vecinales, en ideas que parecen pequeñas pero que sostienen la vida cotidiana.
Este viernes 1 de mayo de 2026, el Instituto Electoral de la Ciudad de México abrió una ventana a ese pulso ciudadano: casi 19 mil candidaturas para las COPACO y más de 22 mil proyectos viables que buscan transformar colonias enteras desde lo inmediato, desde lo urgente, desde lo humano.
Las cifras que respiran
Detrás de cada número hay una historia. El informe presentado ante el Consejo General revela que para el Presupuesto Participativo 2026–2027 se registraron 37,043 proyectos. De ellos, 33,603 sobrevivieron al filtro institucional y 22,852 fueron declarados viables: propuestas que ya no son sólo ideas, sino posibilidades concretas que serán sometidas al juicio ciudadano este domingo 3 de mayo.
Es el 68 % de un universo que pasó por el rigor técnico de las alcaldías, donde cada proyecto fue examinado bajo criterios jurídicos, ambientales y financieros. No es menor: es la prueba de que la participación también se construye con métodos, con reglas, con procesos que buscan sostener la confianza pública.

El rostro femenino de la participación
Hay un dato que no debe pasar desapercibido: la mayoría de quienes buscan integrar las Comisiones de Participación Comunitaria son mujeres.
En un país donde históricamente la voz pública les fue negada o minimizada, hoy ellas encabezan la vida comunitaria. No sólo participan: organizan, proponen, sostienen. Son mayoría entre las 18,773 candidaturas procedentes de un total de 23,653 registros.
Entre los 41 y 60 años se concentra la mayor participación, pero también hay juventud: más del 14 % de las candidaturas pertenece a nuevas generaciones que comienzan a apropiarse del espacio público.
Ahí, en esa mezcla de experiencia y renovación, late una posibilidad distinta de comunidad.
El engranaje invisible
Pocas veces se mira lo que ocurre detrás del telón institucional. Este proceso —desde el registro hasta la dictaminación— implicó miles de interacciones, revisiones técnicas, validaciones cruzadas. Un trabajo silencioso que, sin embargo, sostiene la legitimidad de todo el ejercicio.
Durante la sesión, la consejera presidenta Patricia Avendaño Durán recordó que estos mecanismos no son estáticos: son el resultado de años de evolución, de ensayo y error, de diálogo constante con la ciudadanía.
A 27 años de la creación del Instituto y 15 de consultas participativas, el desafío sigue siendo el mismo: lograr que más personas se involucren, que estos instrumentos no sean sólo formales, sino verdaderamente representativos.
La democracia que aún busca su lugar
Para la consejera Erika Estrada Ruiz, el informe permite dimensionar no sólo la magnitud del proceso, sino su complejidad. Cada cifra es resultado de una red institucional que articula voluntades, capacidades técnicas y expectativas sociales.
Pero no todo es celebración.
El consejero Ernesto Ramos Mega fue directo: el Presupuesto Participativo sigue siendo un instrumento subvalorado, especialmente por quienes deben ejecutarlo. Y en esa omisión se juega una parte esencial del problema democrático.
Porque no basta con participar; es necesario que lo decidido se cumpla.
La jornada que viene
El próximo domingo 3 de mayo no será un día cualquiera. En urnas y plataformas digitales no sólo se elegirán proyectos o representantes: se pondrá a prueba la confianza.
Cada voto será una apuesta por la posibilidad de incidir, de transformar, de no quedarse al margen.
La ciudad íntima
Hay una ciudad que no aparece en los informes: la de las vecinas que barren su calle y luego proponen luminarias; la de los jóvenes que imaginan espacios culturales donde hoy hay abandono; la de quienes, pese al desencanto, siguen creyendo que participar vale la pena.
Esa ciudad —la íntima, la cotidiana— es la que hoy empuja estos números.
Y aunque las cifras impresionan, lo verdaderamente importante ocurre en otro plano: en la persistencia de una ciudadanía que, contra la inercia y el olvido, insiste en decidir su propio destino.
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