Cuando el abandono se convierte en un riesgo
28 junio, 2026*** La consecuencia de la falta de recolección
*** Denuncia ciudadana por la instalación de personas en situación de calle en el ex Cine Tlatelolco

Por Redacción de Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, domingo 28 de junio de 2026.- Existen denuncias que no surgen de la intolerancia, sino de la preocupación legítima. Del temor de transitar por un sendero que debería ser seguro, de llevar a un hijo a la guardería o de regresar a casa después de una jornada laboral sin saber qué puede ocurrir al pasar por el andador o el estacionamiento por el ex Cine Tlatelolco.
Los mensajes enviados por vecinos al chat de “Emergencias” reflejan una inquietud que se ha mantenido durante varios días y que, lejos de disminuir, parece haberse intensificado.
“Hola Base Diana. Buenas tardes, favor de enviar un rondín en el área verde del ex Cine Tlatelolco, a un costado del estacionamiento Ramón Corona. Se encuentran varias personas en situación de calle que son muy agresivas. En el transcurso de la tarde y noche se dedican a saltar a los transeúntes que se dirigen o regresan de la estación del Metro”.
La solicitud no fue aislada. Horas antes ya se había advertido que estas personas habían encendido una fogata en el mismo sitio.
“No se puede ir a tomar fotografía porque lo agreden a uno. Están muy cerca de los autos. De ser posible, se los vamos a agradecer”.
Un problema recurrente
De acuerdo con los vecinos, las mismas personas permanecen en el lugar desde el sábado como campamento improvisado.
También, recuerdan que el pasado 19 de junio fueron retiradas temporalmente, pero regresaron pocas horas después.
El jueves 25 de junio volvieron a ser reportadas por encender fuego en la misma área verde.
Entre los habitantes persiste la percepción de que las acciones emprendidas sólo resuelven la situación por unas horas, mientras el riesgo reaparece al día siguiente.

Un paso obligado para cientos de personas
El sitio no es un punto cualquiera.
Se trata del trayecto cotidiano de usuarios de la estación Metro Tlatelolco, trabajadores, estudiantes y, especialmente, de madres y padres de familia que diariamente llevan a sus bebés a la Guardería 26 del IMSS.
Por ello, la preocupación ciudadana va más allá de una simple molestia: existe el temor de que ocurra una agresión o un incendio con consecuencias mayores.
El fuego volvió a encender las alertas
A las 16:55 horas, otro reporte volvió a movilizar a los vecinos.
“Hay un indigente haciendo una fogata junto al Cine Tlatelolco. Le pedí que la apagara pero se puso muy grosero. Me podrían apoyar. Urge, está creciendo el fuego”.
Minutos después llegaron nuevos mensajes.
“Hace un rato pasé y eran cinco totalmente drogados”.
“Tienen a un pobre animal que una amiga pagó para esterilizarlo y desparasitarlo. Es un perro negro que hicieron muy agresivo con otros animales. Ojalá alguien pueda resguardarlo porque estos tipos son muy agresivos”.

La exigencia vecinal
Los comentarios posteriores reflejan un sentimiento de impotencia.
“El problema es que no los quitan definitivamente y no los remiten. Asaltan y agreden”.
“Solo porque son delincuentes haciéndose pasar por indigentes”.
A las 17:15 horas, la Coordinación Territorial Guerrero-Tlatelolco y San Simón informó que una célula de la Policía Auxiliar del Sector Orión ya se encontraba en el lugar.
Sin embargo, varios ciudadanos insistieron en que las intervenciones terminan siendo temporales.
“Ya sé que sin parte acusadora no los remiten, pero por lo menos que la autoridad se tome la molestia de cumplir con el proceso administrativo. Sin correctivo no hay cambio”.
“Es como hablarle a la pared”.
Poco después, otro vecino agradeció la pronta atención policial, aunque minutos más tarde se recordó que uno de los individuos señalados es identificado por vecinos como presunto agresor de gatos en la zona.
La basura también refleja el deterioro
La problemática no se limita a la presencia de estas personas.
Crece la exigencia ciudadana.
La frustración acumulada quedó reflejada en nuevos mensajes enviados por habitantes de Tlatelolco.
“Ya es hora de remitir a esa gente”.
Otro vecino expresó:
“Son jóvenes sanos, en muy buenas condiciones físicas para trabajar. Ya hicieron su gran campamento, por favor”.
También, hubo quienes consideraron que la ayuda que reciben de particulares contribuye a que permanezcan en el sitio.
“Mientras existan personas que los mantengan dándoles dinero, ropa y comida, no se van a ir del lugar y mucho menos trabajar”.
Los habitantes recordaron que un día antes la situación había sido similar.
“Ayer los quitaron porque también estaban haciendo su fogata. Se reportó al Botón de Auxilio del C5, de la cámara de la policía que está en ese estacionamiento. El operador que atendió dijo que se les va a respetar sus derechos humanos. Llegaron más policías que les invitaron a apagar la fogata y que se fueran”.
Ese hecho abrió nuevamente el debate entre los vecinos.
“Los derechos humanos no deben estar peleados con el sentido común. ¿Cómo se les ocurre a estos dos jóvenes hacer fogatas? ¿Y cómo se les ocurre a las autoridades no sancionar a quienes hacen fogatas y han quemado arbustos y árboles?”.
Otro mensaje recordó un antecedente preocupante.
“Y quemaron dos carros en la Tercera Sección”.
La falta de recolección oportuna de residuos sólidos también contribuye al deterioro del entorno.
El sábado 27 de junio, a las 13:15 horas, fue reportado un juego de sala abandonado frente al edificio “Ignacio Zaragoza”.
El mensaje ciudadano resumía una preocupación compartida.
“Está esta sala afuera del edificio Ignacio Zaragoza. Ojalá hayan programado con Limpia; si no, ya sabemos el destino”.
La experiencia reciente hace pensar que los muebles abandonados terminan convirtiéndose en refugio improvisado, acumulación de basura o combustible para nuevas fogatas.

Entre la atención social y la aplicación de la ley
La realidad de las personas en situación de calle exige políticas públicas de asistencia, salud y reinserción social. Sin embargo, esa condición no puede utilizarse para justificar conductas que, de comprobarse, representen agresiones, daños al espacio público, incendios o riesgos para la comunidad.
Los vecinos solicitan que la ayuda social llegue a quienes realmente la necesitan, pero también exigen que las autoridades actúen cuando existan hechos que puedan constituir faltas administrativas o delitos.
Porque el abandono urbano termina afectando a toda la comunidad.
Y cuando un sillón abandonado se convierte en refugio improvisado, una fogata amenaza los árboles y el miedo sustituye la tranquilidad de caminar por las calles, la denuncia ciudadana deja de ser una simple queja para convertirse en un llamado urgente a recuperar la seguridad y la convivencia en uno de los espacios más transitados de Tlatelolco.

