Tlatelolco frente a los sismos

Tlatelolco frente a los sismos

18 septiembre, 2026 0 Por Staff Redaccion

¿Está seguro nuestro edificio después de un sismo?

La pregunta que permanece cuando deja de temblar la tierra

Sensores, inspecciones, antecedentes y evaluaciones profesionales pueden ayudar a determinar cómo respondió una estructura durante un movimiento sísmico. En Tlatelolco, donde la memoria de 1985 forma parte de la historia de la comunidad, la prevención no puede limitarse al 19 de septiembre.

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, viernes 18 de septiembre de 2026.- En Tlatelolco, septiembre no es un mes cualquiera.

La memoria del sismo de 1985 permanece en los edificios, en las familias y en las conversaciones de quienes han vivido durante décadas en esta Unidad Habitacional.

Nueve años después del terremoto de 2017, aquella memoria vuelve a plantear una pregunta esencial:

¿Cómo saber si el edificio donde vivimos está realmente bien después de un sismo?

La respuesta no siempre está en una pared.

Tampoco en cuánto se sintió el movimiento.

La ingeniería estructural dispone actualmente de herramientas que permiten conocer con mayor precisión cómo responde una edificación durante un sismo. Mediante acelerógrafos y otros sistemas de monitoreo es posible registrar el comportamiento de determinadas estructuras y generar información cuantitativa para su posterior análisis.

Pero la tecnología no sustituye la inspección profesional.

La complementa.

TLATELOLCO: UNA CIUDAD DENTRO DE LA CIUDAD

El Conjunto Habitacional Nonoalco Tlatelolco tiene una historia urbana y arquitectónica que atraviesa generaciones.

Sus edificios, espacios públicos, instalaciones y áreas comunes forman parte de una comunidad que ha aprendido, a lo largo de los años, que la prevención sísmica no es una preocupación abstracta.

Es una necesidad cotidiana.

Por eso, hablar de seguridad estructural en Tlatelolco implica también hablar de mantenimiento, conservación, conocimiento de los inmuebles y participación vecinal.

No todos los edificios tienen exactamente las mismas condiciones.

La antigüedad, el sistema estructural, las modificaciones realizadas, el mantenimiento, las reparaciones y las características particulares del terreno son elementos que deben considerarse.

Cada edificio tiene su propia historia.

Y esa historia importa cuando se evalúa su comportamiento frente a un sismo.

LOS EDIFICIOS TAMBIÉN PUEDEN “HABLAR”

Una de las herramientas que ha cobrado relevancia en la ingeniería contemporánea es el monitoreo de la salud estructural.

Mediante sensores instalados en determinados puntos de un inmueble se pueden registrar aceleraciones, desplazamientos y otros parámetros relacionados con su respuesta durante un movimiento.

Esteban Astudillo, responsable del diseño estructural de University Tower®, explicó que este tipo de monitoreo permite obtener indicadores cuantitativos sobre el comportamiento que pudo haber tenido una estructura después de un sismo.

De acuerdo con el especialista, los registros pueden ayudar a conocer cuánto se desplazó un edificio y determinar si su comportamiento se mantuvo dentro de parámetros esperados o si es necesaria una evaluación mayor.

La posibilidad de contar con estos datos representa un avance.

Durante un terremoto, nuestros sentidos perciben movimiento, ruido, vibraciones y miedo.

Los instrumentos pueden registrar algo diferente:

datos.

Y esos datos pueden ayudar a los especialistas a comprender qué ocurrió con la estructura.

CDMX: NO TODOS LOS SUELOS RESPONDEN IGUAL

La seguridad sísmica de la Ciudad de México también está relacionada con las características de su subsuelo.

Las ondas sísmicas pueden comportarse de manera diferente dependiendo de las condiciones del terreno y de la ubicación.

A ello se suman las características particulares de cada edificio: su configuración, cimentación, altura, materiales y sistema estructural, entre otros factores.

Por eso, sentir que un inmueble se movió mucho no significa automáticamente que haya sufrido daño estructural.

Las estructuras están diseñadas para experimentar determinados desplazamientos.

La cuestión fundamental es conocer cómo respondió el edificio y si esa respuesta produjo daños que comprometan su integridad.

Ese análisis corresponde a especialistas.

¿QUÉ HACER DESPUÉS DE UN SISMO?

Después del movimiento llega una segunda etapa de la emergencia.

La evaluación.

Y ahí también existe una responsabilidad vecinal.

1.- ATENDER LAS INDICACIONES OFICIALES

Después de un sismo importante deben seguirse las instrucciones de Protección Civil, las autoridades y los protocolos establecidos por el inmueble.

Si se solicita evacuar, hay que hacerlo por las rutas establecidas y dirigirse al punto de reunión.

No regresar al edificio hasta que se indique que es seguro hacerlo.

2.- NO PERMANECER EN UN INMUEBLE QUE PRESENTE UNA CONDICIÓN DE RIESGO

Si se observan daños importantes, deformaciones, inclinaciones, hundimientos, desprendimientos u otra condición que represente un riesgo, debe evitarse permanecer en la zona y solicitar la intervención correspondiente.

No corresponde al residente determinar por sí mismo si un daño es estructural.

3.- OBSERVAR CAMBIOS RESPECTO DE LAS CONDICIONES HABITUALES

Los vecinos conocen sus edificios.

Por ello, su observación puede ser una primera señal de alerta.

Después de un sismo conviene prestar atención a:

– grietas o fisuras nuevas o que hayan aumentado;

– deformaciones visibles;

– inclinaciones que no existían previamente;

– hundimientos o cambios en pisos;

– daños visibles en elementos estructurales;

– desprendimientos de materiales;

– daños en escaleras y accesos;

– cambios importantes en zonas comunes.

Pero una señal aislada no permite establecer por sí misma un diagnóstico estructural.

4.- NO CONFUNDIR UNA GRIETA CON UN DIAGNÓSTICO

No todas las grietas tienen el mismo significado.

Algunas pueden encontrarse en elementos no estructurales; otras pueden requerir una revisión especializada.

Por ello, ante una grieta nueva o un daño que genere preocupación, lo prudente es documentarlo y solicitar valoración profesional cuando corresponda.

Observar es prevenir. Diagnosticar corresponde a especialistas.

5.- DOCUMENTAR SIN PONERSE EN RIESGO

Cuando sea seguro hacerlo, los residentes pueden tomar fotografías o videos de los daños o cambios observados, registrando su ubicación y fecha.

Esta información puede ser útil para la administración del inmueble, Protección Civil o los especialistas encargados de la evaluación.

Pero existe una regla elemental:

Ninguna fotografía vale poner en riesgo la vida.

No se debe ingresar a zonas aparentemente inestables para obtener imágenes.

6.- INFORMAR A LA ADMINISTRACIÓN Y A LAS AUTORIDADES

En un Conjunto Habitacional como Tlatelolco, comunicar oportunamente una anomalía puede contribuir a su atención.

Los residentes deben informar los daños o cambios relevantes por los canales establecidos y seguir las indicaciones de las autoridades.

La prevención también es comunicación.

7.- SOLICITAR UNA EVALUACIÓN PROFESIONAL

Cuando existen daños, modificaciones recientes, antecedentes que deban revisarse o cualquier duda razonable sobre las condiciones del inmueble, debe solicitarse una valoración por personal competente.

La percepción del residente es importante.

La inspección visual también.

Pero ninguna sustituye una evaluación estructural cuando ésta resulta necesaria.

HABER SOBREVIVIDO A 1985 O 2017 NO ES UNA GARANTÍA PERMANENTE

Una de las lecciones de los grandes terremotos es que un edificio no queda “certificado para siempre” por haber resistido un sismo anterior.

Los edificios envejecen.

Los materiales requieren mantenimiento.

Los inmuebles pueden sufrir modificaciones.

Y las condiciones de una estructura pueden cambiar a lo largo de su vida útil.

Además, las normas y conocimientos de ingeniería han evolucionado.

El sismo de 1985 transformó la comprensión de la vulnerabilidad de la Ciudad de México.

El terremoto de 2017 volvió a mostrar que la prevención debe ser permanente.

Resistir un sismo anterior no significa dejar de revisar el edificio.

LA TECNOLOGÍA NO REEMPLAZA LA PREVENCIÓN

University Tower®, proyecto de Desarrolladora del Parque, es presentado por la empresa como una edificación diseñada considerando las características particulares del subsuelo de la zona de Paseo de la Reforma.

De acuerdo con la información proporcionada por la desarrolladora, el proyecto incorpora un núcleo central de concreto reforzado, marcos rígidos y anillos de rigidez, además de una subestructura de 45 metros y una cimentación que alcanza los 75 metros de profundidad.

La empresa también señala que durante el diseño se utilizaron modelos para analizar la respuesta de la estructura ante diferentes señales sísmicas y que se incorporaron materiales y sistemas destinados a contribuir al comportamiento del edificio frente a movimientos laterales.

Estos datos corresponden a información proporcionada por la propia desarrolladora y describen las características de ese proyecto específico.

No constituyen una certificación independiente ni pueden trasladarse automáticamente a otros edificios de la Ciudad de México.

Cada inmueble debe evaluarse conforme a sus propias características.

TLATELOLCO Y LA CULTURA DE PREVENCIÓN

En Tlatelolco, la prevención debe comenzar antes de que vuelva a temblar.

Conocer las rutas de evacuación.

Participar en simulacros.

Identificar los puntos de reunión.

Mantener libres las salidas.

Conocer los protocolos del edificio.

Saber a quién acudir ante una emergencia.

Conservar información sobre mantenimiento y reparaciones.

Y promover que las condiciones de los inmuebles sean atendidas de manera oportuna.

La protección civil no comienza cuando suena una alerta.

Comienza cuando una comunidad decide prepararse.

19S: RECORDAR PARA PREVENIR

A 41 años del sismo de 1985 y a nueve años del ocurrido en 2017, septiembre vuelve a colocar a la Ciudad de México frente a su memoria sísmica.

En Tlatelolco, esa memoria tiene rostro, nombres, edificios y familias.

Pero recordar no basta.

La memoria debe transformarse en conocimiento.

El conocimiento, en prevención.

Y la prevención, en acciones concretas.

Porque cuando deja de temblar, no termina la responsabilidad.

Comienza otra pregunta:

¿Qué pasó con nuestro edificio?

La respuesta no debe surgir del rumor, del miedo ni de una fotografía aislada.

Debe construirse con observación responsable, información, mantenimiento, Protección Civil, ingeniería y evaluación profesional cuando sea necesaria.

Tlatelolco ha aprendido que los terremotos forman parte de la realidad de esta ciudad.

Ahora el desafío es que esa memoria sirva para estar mejor preparados.

TLATELOLCO FRENTE AL PRÓXIMO SISMO

Conocer nuestro edificio también es proteger nuestra vida.

Nota editorial

Los comentarios técnicos atribuidos a Esteban Astudillo y la información relativa a University Tower® corresponden al material proporcionado para esta publicación. Las características específicas del proyecto fueron atribuidas expresamente a Desarrolladora del Parque. 

La presente nota no constituye un dictamen estructural ni sustituye las evaluaciones realizadas por profesionales competentes o las indicaciones de las autoridades de Protección Civil.