28 septiembre, 2026 0 Por Staff Redaccion

Una problemática que vuelve a aparecer

Siguen personas en situación de calle en Tlatelolco

Vecinos piden atención integral y una solución de fondo

Durante la última semana, vecinos de distintas zonas de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco han vuelto a reportar la presencia de personas en situación de calle, campamentos improvisados, acumulación de basura y estructuras abandonadas. Las quejas se concentran en la Segunda Sección, La Pera, detrás de la lechería, Riva Palacio, Molino del Rey, Jardín de Santiago y los alrededores de la subestación del Metro. La comunidad pide que el problema sea atendido con seguridad, limpieza y una respuesta social que no se limite al retiro momentáneo de personas.

Redacción de Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, lunes 28 de septiembre de 2026.- Tlatelolco vuelve a mirar una escena que, lejos de desaparecer, parece desplazarse de un punto a otro.

Durante los últimos días, los mensajes vecinales han llenado los chats comunitarios con fotografías, solicitudes de apoyo y llamados a las autoridades. No se trata solamente de la presencia de personas en situación de calle: alrededor de algunos puntos se han formado campamentos, se acumulan residuos y aparecen muebles, madera, lonas y otros objetos que terminan convirtiendo espacios públicos en lugares de permanencia.

El 17 de septiembre, vecinos de la Segunda Sección alertaron sobre un incremento de personas en situación de calle frente al edificio Niños Héroes y señalaron problemas de basura y conflictos con residentes.

Ese mismo día, otro mensaje expresó preocupación por lo que describió como un aumento de situaciones de agresividad.

Aquí es necesario hacer una precisión periodística: los señalamientos sobre agresiones corresponden a testimonios vecinales y deben ser investigados y documentados por las autoridades competentes. La condición de vivir en la calle no implica, por sí misma, que una persona sea agresiva o represente un peligro.

La Pera: se retiran campamentos, pero el problema regresa

El 19 de septiembre, residentes solicitaron retirar un sillón localizado detrás del edificio Molino del Rey. Otro vecino explicó que el sitio era utilizado como refugio y señaló la presencia de residuos.

Ese mismo día se pidió atención para la zona de los platanares del Jardín “La Pera”.

La respuesta llegó posteriormente.

El 20 de septiembre, vecinos informaron que personal de limpieza acudió a la zona y que fueron desmantelados cuatro campamentos grandes, de acuerdo con el reporte compartido en el chat comunitario.

Pero la historia no terminó ahí.

Ese mismo día, otro vecino advirtió que el tiradero llevaba más de dos meses y expresó preocupación porque, después de retirar algunos objetos, permanecían residuos que podían terminar convirtiendo el sitio en un basurero.

La escena revela una de las principales dificultades: retirar un campamento puede resolver temporalmente la ocupación de un punto, pero no necesariamente las causas que llevan a las personas a regresar ni evita que los residuos vuelvan a acumularse.

Riva Palacio, Lerdo de Tejada y José María Chávez

El 22 de septiembre, residentes solicitaron nuevamente apoyo por la presencia de personas en situación de calle junto al Oxxo de Riva Palacio.

Horas después, vecinos reportaron a una persona ubicada junto a la composta de la Segunda Sección, frente a la entrada “C”, del edificio Miguel Lerdo de Tejada.

Al día siguiente, 23 de septiembre, se solicitó atención por otra persona localizada en la jardinera del edificio José María Chávez, en las entradas A-B.

Ese mismo día surgió otro reporte: detrás del Molino del Rey, frente al kínder Batallón de San Blas, un vecino solicitó intervención porque, según su testimonio, la persona que permanecía en el lugar mostraba una conducta que consideraba agresiva.

El dato adquiere especial relevancia por tratarse de un espacio cercano a un plantel educativo y por el tránsito cotidiano de niñas, niños, familias y trabajadores.

Jardín de Santiago: otra zona bajo observación

El 24 de septiembre, se informó que varias personas en situación de calle ya se encontraban instaladas afuera del Jardín de Santiago, cerca de las letras.

La preocupación vecinal comienza a repetirse con un patrón reconocible: un punto es atendido, se limpia el espacio, pero posteriormente aparecen nuevos asentamientos o se desplaza la problemática hacia otra área.

Detrás de la lechería: basura, campamentos y objetos abandonados

El 27 de septiembre, el reporte fue todavía más contundente.

Un vecino señaló que la situación detrás de la lechería había aumentado considerablemente y describió acumulación de basura y presencia de personas. También mencionó la existencia de una escalera y contabilizó, según su propia observación, seis personas.

Horas después, otro residente reportó una manta detrás de la subestación del Metro, entre el estacionamiento y el Jardín Médicos por la Paz, solicitando que se verificara si correspondía a algún objeto abandonado o a un espacio utilizado por una persona vulnerable.

Más tarde fue reportada también una estructura de madera junto a la subestación.

Ambos objetos quedaron señalados para su retiro y limpieza.

La queja vecinal de esta semana

El conjunto de reportes muestra que el problema no está concentrado en un solo sitio.

Los vecinos han señalado, durante estos días:

  • presencia recurrente de personas en situación de calle;
  • campamentos improvisados;
  • acumulación de basura;
  • muebles y objetos abandonados;
  • estructuras de madera, lonas y otros materiales;
  • ocupación de áreas verdes y espacios comunes;
  • preocupación por posibles conflictos o conductas agresivas;
  • necesidad de limpieza posterior a los retiros;
  • desplazamiento de la problemática de una zona a otra.

No todos los reportes describen la misma situación ni tienen el mismo nivel de gravedad. Por ello, cada caso requiere verificación en campo.

El problema humano detrás de la denuncia

Hay una segunda historia que no puede perderse entre la basura, las fotografías y las solicitudes de retiro.

Detrás de cada persona que duerme en una jardinera, bajo una estructura improvisada o en un rincón de Tlatelolco existe una historia que la comunidad probablemente desconoce.

La situación de calle puede estar relacionada con múltiples circunstancias sociales y familiares. Por eso, una respuesta exclusivamente basada en retirar personas de un espacio público corre el riesgo de convertir el problema en un movimiento permanente: hoy están en La Pera; mañana, detrás de la lechería; después, junto a un edificio, una escuela o un jardín.

Mover el problema no equivale a solucionarlo.

Pero tampoco puede ignorarse el derecho de los habitantes de Tlatelolco a transitar, descansar y utilizar sus espacios comunes en condiciones de seguridad, limpieza y convivencia.

La solución, por tanto, tiene que mirar hacia ambos lados.

Seguridad sí; abandono tampoco

La comunidad necesita que sus llamados sean escuchados.

Cuando un vecino reporta una posible agresión, corresponde a las autoridades verificarla. Cuando se detecta basura, corresponde retirar los residuos. Cuando existe un campamento, debe revisarse la situación y determinarse qué intervención corresponde.

Y cuando se identifica a una persona en situación de calle, la intervención debe incorporar atención social, canalización y seguimiento, además de las medidas necesarias para preservar la seguridad y el uso adecuado del espacio público.

No se trata de enfrentar a vecinos contra personas vulnerables.

Se trata de recuperar la convivencia.

Una solución que no termine mañana

La experiencia de las últimas semanas deja una pregunta inevitable:

¿Qué ocurrirá después de que se retire nuevamente la basura o se desmonte otro campamento?

Una solución sostenible requiere coordinación entre las áreas territoriales, servicios urbanos, atención social, seguridad y, cuando corresponda, salud y protección civil.

También, requiere seguimiento.

Porque si después de una jornada de limpieza el lugar vuelve a llenarse de residuos o aparece nuevamente un campamento, la intervención habrá sido solamente temporal.

Los vecinos no están pidiendo únicamente que alguien llegue a recoger lo que quedó atrás.

Están pidiendo que el problema sea atendido de raíz.

Tlatelolco no puede acostumbrarse

La Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco tiene una historia larga de organización comunitaria.

Sus jardines, andadores, plazas y espacios comunes pertenecen a la vida cotidiana de miles de personas.

Por eso, cada rincón abandonado genera algo más que una imagen desagradable: genera la sensación de que un espacio comunitario está perdiendo su función.

La denuncia vecinal de esta semana no debería convertirse en otro listado de lugares por limpiar.

Debería servir como punto de partida para una estrategia permanente.

Atender a las personas. Recuperar los espacios. Retirar los residuos. Prevenir nuevos campamentos. Escuchar a los vecinos. Y dar seguimiento.

Esa sería una solución que mire más allá de la fotografía del día.

Una comunidad que pide respuestas

Al cierre de esta crónica, los reportes del 27 de septiembre mantenían la preocupación por la zona detrás de la lechería, los platanares de La Pera y los alrededores de la subestación del Metro.

Los vecinos esperaban atención y habían solicitado un recorrido para revisar la problemática directamente en territorio.

La pregunta permanece abierta:

¿Cuántas veces habrá que retirar un campamento para comprender que el problema requiere algo más que retirarlo?

Tlatelolco no pide indiferencia.

Pide una respuesta humana, coordinada y permanente.