Un espacio para la vida, otra vez vulnerado
1 octubre, 2026
El trabajo comunitario por la conservación del medio ambiente enfrenta nuevamente un obstáculo: el robo de herramientas necesarias para mantener vivo el “Compostero Tlatelolco”, ubicado en la Segunda Sección de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco. A través de su cuenta de Facebook, “Composteros Tlatelolco” denunciaron un nuevo acto de vandalización y solicitaron atención de las autoridades ante la oscuridad y la falta de rondines de seguridad en el lugar.
La oscuridad y la falta de vigilancia vuelven a encender las alertas vecinales. Los responsables del proyecto denuncian el robo de dos mangueras indispensables para el riego y solicitan a la Alcaldía Cuauhtémoc y a la Secretaría de Seguridad Ciudadana atender las condiciones de inseguridad.

Redacción / Con Tlatelolco TV Ciudad de México, jueves 1 de octubre de 2026.- Hay lugares que se construyen con algo más que herramientas, tierra y agua. Se levantan con tiempo, voluntad y el esfuerzo silencioso de personas que creen que cuidar el entorno también es una forma de cuidar a la comunidad.
El “Compostero Tlatelolco” es uno de esos espacios. Allí, la labor ambiental depende de la constancia de voluntarios y colaboradores que dedican parte de su tiempo a sostener un proyecto comunitario en favor de la naturaleza.
Sin embargo, este jueves 1 de octubre, la denuncia volvió a repetirse. Desde la cuenta de Facebook de Composteros Tlatelolco se informó sobre un nuevo acto de vandalización y el robo de dos mangueras indispensables para realizar las labores de riego.
Dos mangueras menos, pero mucho más que una pérdida material: detrás de esos objetos está el trabajo de quienes procuran mantener vivo un espacio ambiental que requiere cuidados permanentes.
La oscuridad y la falta de vigilancia, en el centro de la denuncia
En su publicación, los responsables del proyecto hicieron un llamado directo a la Alcaldía Cuauhtémoc para que se atienda la situación de inseguridad que, aseguran, afecta al lugar.
Señalaron que el área donde se encuentra el compostero permanece muy oscura y que no hay rondines de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) en ese paso utilizado por personas que se dirigen a distintos medios de transporte público y a centros escolares.
La preocupación no se limita al robo. También alcanza a quienes transitan diariamente por la zona y a quienes acuden a colaborar en las actividades ambientales.
La denuncia plantea una pregunta que merece respuesta: ¿qué medidas de prevención y vigilancia pueden implementarse para proteger este espacio comunitario y brindar mayor seguridad a quienes lo utilizan?
Hasta el momento, con la información proporcionada para esta crónica, no se cuenta con una respuesta oficial de las autoridades sobre estos hechos.

Regar a cubetadas: el esfuerzo adicional de los voluntarios
La ausencia de las mangueras obliga a modificar las tareas cotidianas. En su mensaje, los integrantes del proyecto advirtieron que tendrán que realizar el riego a cubetadas, una alternativa que implica más esfuerzo físico y tiempo para quienes sostienen las labores.
En la publicación mencionaron también la necesidad de proteger la salud de Luz y Esperanza, así como la de los voluntarios y colaboradores.
La escena es sencilla, pero significativa: mientras algunas personas dedican sus manos a cuidar y conservar, otras acciones terminan por dificultar ese trabajo. La comunidad vuelve a cargar con las consecuencias materiales y humanas de un problema que requiere atención.
No se trata solamente de reponer dos mangueras. Se trata de evitar que las condiciones de inseguridad interrumpan una actividad que demanda continuidad, organización y compromiso colectivo.
Conservar el medio ambiente también requiere seguridad
Los proyectos ambientales comunitarios necesitan participación ciudadana, pero también condiciones adecuadas para funcionar. La iluminación, la vigilancia preventiva y la atención oportuna a las denuncias forman parte del entorno que permite desarrollar estas iniciativas.
Cuando un espacio dedicado al cuidado ambiental es afectado por robos o actos de vandalización, la consecuencia trasciende el valor de los objetos sustraídos: se dificulta el trabajo voluntario y se debilita la confianza de quienes participan.
Por ello, la denuncia de Composteros Tlatelolco merece atención institucional y seguimiento público. La conservación ambiental no puede depender exclusivamente de la voluntad de sus colaboradores; también requiere que las autoridades atiendan las condiciones de seguridad que hacen posible su labor.
Un llamado a las autoridades y a la comunidad
Desde la Segunda Sección de Tlatelolco, el mensaje es concreto: se solicita a la Alcaldía Cuauhtémoc atender la falta de iluminación y gestionar, en coordinación con las instancias competentes, medidas de vigilancia preventiva en el área.
También, resulta necesario dar seguimiento a la denuncia, revisar las condiciones del paso peatonal y establecer acciones que ayuden a prevenir nuevos incidentes, sin obstaculizar la movilidad de quienes se dirigen al transporte público y a las escuelas.
Estas medidas deben acompañarse de atención a las necesidades del compostero, para que el robo de herramientas no se traduzca en una interrupción prolongada de sus actividades.
La comunidad tiene derecho a espacios públicos seguros y a que las iniciativas ciudadanas que contribuyen al cuidado ambiental puedan desarrollarse en condiciones adecuadas.

Cuidar la tierra no debería convertirse en una lucha contra el abandono
En Tlatelolco, la conservación del medio ambiente también se expresa en las pequeñas tareas que casi nunca ocupan los grandes titulares: regar, mantener, recoger, organizar y regresar al día siguiente para continuar.
Por eso, la denuncia de este jueves no debe perderse entre las publicaciones cotidianas de las redes sociales. Es el reclamo de quienes intentan sostener un proyecto comunitario y hoy deben reorganizar su trabajo porque les quitaron herramientas indispensables.
El Compostero Tlatelolco necesita condiciones para seguir cumpliendo su función ambiental, y sus colaboradores necesitan seguridad para realizar su labor.
La exigencia es clara: atender la oscuridad, reforzar la prevención y dar seguimiento a lo denunciado. Porque cuidar un espacio comunitario no debería significar trabajar bajo el temor de que, una vez más, el esfuerzo de todos termine vulnerado.
Nota editorial: Esta crónica se basa en la denuncia difundida por “Composteros Tlatelolco”, Las referencias a la falta de iluminación, los rondines de seguridad y el robo corresponden a lo expresado en esa publicación; no constituyen una verificación independiente de los hechos.


