Cuando la noche entra en la Catedral

Cuando la noche entra en la Catedral

17 octubre, 2026 0 Por Staff Redaccion

Un recorrido nocturno por cinco siglos de historia, arte y espiritualidad

Los recorridos nocturnos por la Catedral Metropolitana permiten observar sus capillas, retablos, reliquias y elementos arquitectónicos con una iluminación y un ritmo distintos a los de las visitas diurnas. En el contexto de Todos los Santos y Fieles Difuntos, la actividad aborda la relación histórica entre las tradiciones indígenas, las prácticas católicas y las expresiones actuales del Día de Muertos.

Ignacio Arellano / Con Tlatelolco TV

CIUDAD DE MÉXICO, sábado 17 de octubre de 2026. — Cuando disminuye la actividad en el Zócalo capitalino, la Catedral Metropolitana adquiere otro ritmo. La iluminación del recinto permite detenerse en sus columnas, bóvedas, capillas y retablos, mientras los recorridos nocturnos ofrecen una aproximación distinta a sus valores históricos, arquitectónicos, artísticos y religiosos.

La actividad se realiza cerca de las celebraciones de Todos los Santos y Fieles Difuntos, fechas vinculadas con distintas formas de recordar a los muertos. No sustituye las funciones litúrgicas del templo: propone, más bien, una lectura cultural del inmueble y de los objetos que conserva.

Así lo explicó el licenciado José Arturo Hernández, administrador y contralor de la Catedral Metropolitana, durante una entrevista realizada en el marco de estas actividades.

“Estar en ella, en la noche cambia completamente la perspectiva del inmueble”, afirmó.

Hernández señaló que los recorridos existen desde hace varios años y que durante 2025 y 2026 se estableció una modalidad orientada a ampliar la experiencia cultural de los asistentes. 

Mientras durante el día predomina la actividad religiosa, explicó, la visita nocturna permite prestar mayor atención a los aspectos históricos, arquitectónicos y artísticos del edificio.

UNA HISTORIA CONSTRUIDA EN ETAPAS

La Catedral Metropolitana es un templo católico y un monumento histórico ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Su construcción comenzó en 1573 y se prolongó durante más de dos siglos, hasta alcanzar su configuración definitiva en el siglo XIX.

El inmueble reúne elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos. Fue levantado en el centro de la antigua capital mexica y forma parte de las transformaciones políticas, religiosas y culturales ocurridas después de la conquista española.

Sus capillas, altares, pinturas y esculturas permiten seguir distintos periodos de la historia del arte y de la vida religiosa en México. Durante el día, las celebraciones litúrgicas, el tránsito de los fieles y la actividad turística pueden dificultar la observación detallada de algunas piezas. 

Por la noche, el público dispone de más tiempo para recorrerlas y escuchar su contexto.

LA CAPILLA DE LAS RELIQUIAS

Uno de los espacios incluidos en el recorrido es la Capilla de las Reliquias. En la tradición católica, las reliquias son objetos o restos vinculados con santos y con la historia de la Iglesia; su veneración forma parte de las prácticas religiosas de distintas comunidades.

La celebración de Todos los Santos, el 1 de noviembre, está dedicada a todos los santos. El 2 de noviembre, la conmemoración de los Fieles Difuntos se centra en las personas fallecidas.

Hernández explicó que la capilla permite abordar el sentido religioso de estas fechas y observar cómo la Iglesia ha conservado objetos asociados con su historia. El ambiente nocturno, añadió, reduce los estímulos habituales y concentra la atención en las piezas y espacios del recorrido.

La visita combina información histórica y artística con referencias a la fe católica. La interpretación de esa experiencia queda en manos de cada visitante.

TRADICIONES QUE SE ENCUENTRAN Y SE TRANSFORMAN

El Día de Muertos reúne prácticas indígenas, católicas y regionales que han cambiado a lo largo del tiempo. Antes de la llegada de los españoles, los pueblos mesoamericanos tenían distintas concepciones sobre la muerte, el destino de los difuntos y la relación entre los vivos y sus antepasados.

Con la evangelización y la incorporación del calendario litúrgico católico, algunas prácticas adquirieron nuevos significados. El resultado fue una diversidad de celebraciones, no una tradición única y uniforme.

Los recorridos de la Catedral abordan los puntos de contacto entre esas herencias. Hernández explicó que las tradiciones indígenas y católicas parten de concepciones diferentes, pero han compartido espacios y elementos culturales.

“No necesariamente se contrapone el sentido de la tradición indígena y el sentido de la tradición católica”, afirmó.

El administrador indicó que ambas pueden analizarse de manera conjunta siempre que se reconozcan sus diferencias históricas y los procesos mediante los cuales se relacionaron. La convivencia de símbolos y prácticas no significa que sus orígenes fueran iguales.

LOS ROSTROS DE LA ACTIVIDAD

Durante las actividades, algunos colaboradores utilizan maquillajes y caracterizaciones inspirados en elementos de culturas indígenas. Según Hernández, estos recursos forman parte de la propuesta cultural para representar la relación histórica entre las tradiciones anteriores a la conquista y las celebraciones católicas.

La escena reúne, dentro de un templo virreinal, referencias a culturas cuya historia es anterior a la llegada de los españoles. Su propósito declarado es mostrar que las concepciones sobre la muerte han cambiado y se han relacionado de distintas maneras.

La representación no elimina las diferencias entre las tradiciones. Presenta, en cambio, algunos elementos que han permanecido, se han transformado o han adquirido nuevos significados.

LA OFRENDA DENTRO DEL TEMPLO

Como parte de las actividades relacionadas con el Día de Muertos, la Catedral Metropolitana ha instalado una ofrenda.

En distintas regiones de México, las ofrendas se utilizan para recordar a familiares y personas cercanas fallecidas. Sus elementos y formas varían según la comunidad y las costumbres de cada familia.

Dentro de la Catedral, la ofrenda funciona como un punto de encuentro entre prácticas populares y conmemoraciones religiosas. Hernández explicó que su incorporación responde al reconocimiento de tradiciones que han convivido y se han transformado con el tiempo.

La presencia de la ofrenda no convierte esas prácticas en una sola tradición. Permite observar cómo ciertos símbolos circulan entre espacios familiares, comunitarios y religiosos, y cómo cada grupo les atribuye sentidos particulares.

UN MONUMENTO PARA LA CIUDAD

Durante la entrevista, Hernández destacó que la Catedral debe ser reconocida también por sus valores históricos, culturales y artísticos.

El recinto recibe a personas que participan en celebraciones litúrgicas, visitantes interesados en la arquitectura y el arte, turistas y habitantes que desean conocer la historia del edificio.

“Creo que la parte más importante de cualquier persona que visita Catedral es que la sienta como su casa”, expresó.

La frase plantea una reflexión sobre la relación entre el patrimonio histórico y la ciudadanía. Conocer un edificio puede favorecer el interés por su conservación, aunque esa relación depende de las experiencias y decisiones de cada visitante.

La Catedral mantiene su función religiosa, pero también forma parte del patrimonio cultural y urbano de la Ciudad de México.

LO QUE LA NOCHE PERMITE VER

Durante el día, la Catedral forma parte del paisaje cotidiano del Centro Histórico. Por la noche, la iluminación y el menor flujo de visitantes modifican las condiciones de observación.

El recorrido permite detenerse en detalles arquitectónicos, capillas, retablos, pinturas, esculturas y reliquias. Cada elemento documenta distintas etapas de la historia del edificio y de las prácticas religiosas vinculadas con él.

No es necesario compartir la fe católica para reconocer el valor histórico y artístico de la Catedral. Su importancia también se relaciona con la historia urbana, política y cultural de la Ciudad de México.

La visita nocturna ofrece así una oportunidad para comparar la experiencia cotidiana del monumento con una aproximación más pausada y guiada.

ENTRE LA FE, EL ARTE Y LA IDENTIDAD MEXICANA

La Catedral Metropolitana forma parte de una historia marcada por la conquista, la transformación de la antigua ciudad mexica y la construcción del orden virreinal.

Reconocer sus valores arquitectónicos y artísticos no implica ignorar las condiciones históricas en las que fue construida. El análisis del edificio requiere considerar tanto su patrimonio material como los conflictos, desigualdades y cambios culturales asociados con su origen.

Las expresiones actuales del Día de Muertos también son resultado de procesos diversos. En ellas participan tradiciones indígenas, prácticas católicas y costumbres regionales, con diferencias importantes entre comunidades.

Los recorridos nocturnos ofrecen un marco para observar esa relación entre arte, religión y cultura. La actividad no demuestra que exista una sola forma de entender la muerte ni una identidad mexicana uniforme.

El patrimonio puede estudiarse, en este sentido, como un conjunto de bienes, prácticas y relatos que distintas generaciones han conservado, modificado y discutido.

CUANDO LA NOCHE TERMINA

Al concluir el recorrido, el edificio es el mismo, pero la experiencia de observación puede ser diferente.

Sus muros, capillas y obras artísticas conservan información sobre las generaciones que participaron en su construcción, uso y mantenimiento. La iluminación nocturna y la explicación de los guías ofrecen otra forma de acercarse a esos elementos.

La actividad relaciona la historia del inmueble con las celebraciones de Todos los Santos y Fieles Difuntos, así como con las distintas maneras en que las comunidades conmemoran a sus muertos.

Hernández expresó que la aspiración es que los visitantes conozcan la Catedral y la sientan como un espacio cercano. La valoración de esa experiencia depende de cada persona.

Lo comprobable es que el recinto continúa funcionando como templo católico y como uno de los principales monumentos históricos y artísticos del Centro Histórico de la Ciudad de México.