Más de 240 perros participaron en la Caminata de Xoloitzcuintles

Más de 240 perros participaron en la Caminata de Xoloitzcuintles

1 noviembre, 2026 0 Por Staff Redaccion

Centro Histórico celebró el Día de Muertos con una caminata que convirtió las calles en un encuentro de historia, memoria, identidad y amor por los animales

Entre la Catedral Metropolitana, la calle Francisco I. Madero y la Torre Latinoamericana, cientos de personas y sus compañeros de cuatro patas recorrieron el corazón de la ciudad. Los protagonistas fueron los xoloitzcuintles, antiguos guardianes de nuestra memoria ancestral, cuya presencia volvió a recordarnos que la cultura mexicana también tiene huellas, patas y una historia que sigue viva.

Redacción Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, domingo 1 de noviembre de 2026.- Hay historias que no necesitan palabras para contarse. Algunas caminan sobre cuatro patas, tienen la piel desnuda, la mirada serena y una presencia que parece venir de muy lejos, de un tiempo en el que nuestros antepasados miraban en los animales algo más que compañía.

Este domingo, el Centro Histórico de la Ciudad de México fue escenario de uno de esos encuentros donde la historia, la tradición y la alegría se encontraron en plena calle. 

Más de 240 perros, principalmente, xoloitzcuintles, acompañados por sus familias y por ejemplares de otras razas, participaron en la Caminata de Xoloitzcuintles, una celebración que convirtió el espacio público en una fiesta de convivencia y reconocimiento cultural.

Desde temprano, la Plaza Seminario, a un costado de la Catedral Metropolitana, comenzó a recibir a los participantes. 

Había perros de distintos tamaños, colores y características; algunos caminaban con la solemnidad que parece distinguir a los xolos, mientras otros descubrían con curiosidad el bullicio de una ciudad que ese día les reservaba un lugar especial.

A las 11:00 horas comenzó el recorrido. La caminata avanzó por la calle peatonal Francisco I. Madero, entre edificios históricos, comercios, visitantes y familias que se detenían para observar, fotografiar y admirar a estos singulares compañeros.

La ciudad parecía detenerse por momentos ante una estampa poco habitual: decenas de xoloitzcuintles caminando por una de las calles más emblemáticas de la capital.

Un encuentro entre la historia y la vida cotidiana

La ruta tuvo una parada especial frente a la Catrina monumental, donde los participantes aprovecharon para tomarse fotografías. 

La imagen resultaba profundamente mexicana: los perros ancestrales, las familias, los rostros pintados y una figura monumental que recuerda que, en nuestro país, la muerte también se representa con colores, música y celebración.

El recorrido concluyó en el Centro Cultural El Rule, junto a la Torre Latinoamericana. 

Allí, entre conversaciones, fotografías y muestras de afecto hacia los animales, quedó la imagen de una jornada que fue mucho más que una caminata.

Porque el xoloitzcuintle no es un perro cualquiera dentro de nuestra historia. Su presencia atraviesa la memoria de los pueblos originarios y forma parte de una cosmovisión en la que los animales tenían un lugar fundamental en la relación entre la vida, la muerte y el mundo espiritual.

En las antiguas narraciones de México, el xoloitzcuintle aparece asociado con el tránsito de las almas hacia el Mictlán, el lugar de los muertos. Se le representa como un compañero y guía en ese viaje simbólico que forma parte de nuestra herencia cultural.

Quizá por eso su presencia resulta tan significativa durante estas fechas. Mientras las familias colocan ofrendas, encienden veladoras, recuerdan a quienes ya no están y celebran la continuidad de la vida, estos perros nos acercan a una memoria que ha sobrevivido al paso de los siglos.

El xoloitzcuintle, patrimonio vivo de la Ciudad de México

La caminata adquirió un significado especial tras la entrada en vigor, el pasado 28 de octubre, del decreto promovido por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, mediante el cual se declararon Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México, los “Saberes, prácticas, expresiones y representaciones culturales asociados al xoloitzcuintle”.

La declaratoria reconoce el valor histórico, simbólico, cosmogónico, social e identitario de las manifestaciones culturales vinculadas con esta raza canina mexicana.

No se trata solamente de reconocer a un animal emblemático, sino de proteger los conocimientos, las representaciones y las expresiones culturales que han mantenido viva su presencia en la memoria colectiva.

En ese sentido, la caminata organizada por la Autoridad del Centro Histórico, en colaboración con el proyecto Campo de Xolos: Bienvenidos a Itzcuintlán, adquirió una dimensión especial: acercar a nuevas generaciones a una parte de nuestra historia y promover, al mismo tiempo, una cultura de respeto, cuidado y protección animal.

La actividad formó parte del Festival Entre Xolos y Catrinas 2026 y del primer festival Campo de Xolos, realizado del 27 de octubre al 1 de noviembre, con exposiciones, conferencias, expresiones artísticas, música y actividades culturales dedicadas al conocimiento y reconocimiento del xoloitzcuintle.

Cuando las calles también se convierten en espacios para convivir

Más allá de su significado histórico, la jornada dejó otra imagen importante: la posibilidad de recuperar las calles y plazas del Centro Histórico como lugares de encuentro para las personas y sus animales de compañía.

Los perros participaron acompañados por sus responsables, con correa o pechera y bajo las medidas de supervisión establecidas para favorecer una convivencia segura.

La Autoridad del Centro Histórico destacó que este tipo de actividades contribuye a promover el bienestar animal, la tenencia responsable y el reconocimiento de los animales como seres sintientes.

La celebración continuó con otras expresiones del Festival Entre Xolos y Catrinas 2026, entre ellas actividades culturales y artísticas en la Plaza Manuel Tolsá, así como una pasarela de catrinas y una feria del cempasúchil, que reunieron a habitantes, comerciantes y productores mexicanos.

Así, el Centro Histórico se convirtió en un escenario donde las tradiciones encontraron nuevas formas de expresarse y donde la cultura dejó de estar solamente en los museos, los monumentos y los libros para salir a caminar entre la gente.

Una memoria que todavía tiene cuatro patas

Y este domingo, entre la Catedral Metropolitana, la calle Madero y la Torre Latinoamericana, los xoloitzcuintles volvieron a caminar por el corazón de la ciudad.

Lo hicieron acompañados de familias que los cuidan, los reconocen como parte de su vida cotidiana y encuentran en ellos una compañía entrañable. Pero también caminaron llevando consigo una historia que pertenece a todos los mexicanos.

En medio de las celebraciones del Día de Muertos, su presencia nos recordó que nuestras tradiciones no son piezas inmóviles del pasado. Siguen vivas cuando las conocemos, las compartimos y las transmitimos a quienes vienen detrás.

Quizá por eso fue tan especial observarlos avanzar por Madero, entre miradas de sorpresa, teléfonos que buscaban guardar el momento y sonrisas de quienes descubrían de cerca a estos antiguos compañeros de nuestra cultura.

Porque en México, hasta los perros tienen una historia que contar.

Y la del xoloitzcuintle, entre la memoria ancestral y la vida cotidiana, sigue caminando entre nosotros.