¡Tlatelolco hizo historia!

¡Tlatelolco hizo historia!

4 noviembre, 2026 0 Por Staff Redaccion

Destacó entre los principales escenarios comunitarios. Más de 80 mil personas celebraron la memoria y las tradiciones del Día de Muertos

Diez días de fiesta, memoria y alegría. Clara Brugada destacó a Tlatelolco entre los principales escenarios comunitarios

Las celebraciones reunieron a ocho millones de personas en la Ciudad de México durante diez días.

La jefa de Gobierno reportó una derrama económica de 36 mil millones de pesos, saldo blanco y una ocupación hotelera de hasta 92 por ciento. 

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV Ciudad de México, miércoles 4 de noviembre de 2026.- La Ciudad de México acaba de despedir diez días en los que sus calles parecieron convertirse en un enorme escenario de memoria, tradición, cultura y alegría. 

El cempasúchil pintó de naranja los caminos, las velas encendieron recuerdos, la música acompañó los pasos de miles de familias y las figuras monumentales de la muerte volvieron a recordarnos que, en México, la ausencia también puede convertirse en celebración.

Fueron días en los que la ciudad salió de sus casas para encontrarse consigo misma. Las plazas recuperaron su vocación de convivencia, las avenidas se transformaron en corredores culturales y los espacios públicos recibieron a generaciones enteras que compartieron una de las tradiciones más entrañables de nuestra identidad.

En ese escenario coincidieron dos acontecimientos de dimensiones distintas, pero capaces de convocar multitudes: las celebraciones del Día de Muertos y el Gran Premio de Fórmula 1.

La velocidad de los automóviles, el espectáculo deportivo internacional y la emoción de miles de aficionados convivieron con el tiempo profundo de nuestras raíces, con las ofrendas, las catrinas, los alebrijes y las ceremonias que mantienen viva la memoria de quienes ya no están.

Durante la conferencia de prensa, de este martes 3 de noviembre, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, presentó un balance de las actividades y calificó el periodo como una auténtica celebración colectiva.

“Fuimos y seguimos siendo la alegría de la humanidad”, expresó al referirse a la energía que tomó las calles de la capital.

Diez días para recuperar las calles y encontrarnos en la memoria

La Mandataria capitalina destacó que alrededor de ocho millones de personas participaron en las actividades deportivas, culturales y recreativas desarrolladas durante estos diez días.

Una cifra que, más allá de su dimensión estadística, habla de una ciudad que encontró en sus espacios públicos un lugar para convivir, caminar, bailar, pedalear, fotografiar y compartir.

El corredor Chapultepec-Reforma-Zócalo concentró algunas de las imágenes más representativas de esta temporada: la Mega Procesión de Catrinas, los alebrijes monumentales, los paseos nocturnos, las esculturas luminosas, las rodadas ciclistas y el gran desfile del Día de Muertos.

El llamado Carnaval de la Memoria reunió 47 carros alegóricos, bandas musicales y comparsas que llevaron expresiones artísticas y tradiciones populares a las principales avenidas de la ciudad.

También, destacó la presencia de 300 alebrijes monumentales, criaturas fantásticas creadas por manos artesanas que llenaron de imaginación y color el Paseo de la Reforma.

La ciudad no solamente fue contemplada: fue recorrida, habitada y celebrada.

Tlatelolco: más de 80 mil personas alrededor de nuestras raíces

Entre los puntos que recibieron especial reconocimiento estuvo Tlatelolco, un territorio donde la memoria histórica no necesita presentación y donde las tradiciones encuentran un espacio para dialogar con el presente.

Clara Brugada informó que más de 80 mil personas asistieron a las actividades realizadas en esta Unidad Habitacional, donde las ofrendas y la participación comunitaria dieron forma a una celebración que trascendió el calendario festivo.

Y es que Tlatelolco tiene una relación particular con la memoria.

Aquí, las piedras guardan historias de distintas épocas; la Plaza de las Tres Culturas reúne huellas de nuestro pasado prehispánico, colonial y moderno, mientras que sus barrios, andadores, plazas y edificios conservan las historias cotidianas de quienes han construido comunidad a lo largo de generaciones.

Durante estas jornadas, las ofrendas se convirtieron en puntos de encuentro. Las flores, el copal, las veladoras, las representaciones ancestrales y las expresiones artísticas permitieron que niñas, niños, jóvenes y adultos se acercaran a una tradición que no pertenece solamente a los libros de historia, sino a la vida familiar y comunitaria.

En Tlatelolco, como en otros espacios de la capital, la cultura también se convirtió en una forma de transmisión de la memoria colectiva.

La Jefa de Gobierno mencionó igualmente las celebraciones de Mixquic y Xochimilco, donde las tradiciones comunitarias, las ofrendas y los recorridos permitieron acercar estas expresiones culturales a miles de visitantes.

La Fórmula 1 y el Día de Muertos: una ciudad ante los ojos del mundo

La convivencia entre las celebraciones populares y el Gran Premio de México dejó cifras importantes.

De acuerdo con el balance presentado por Clara Brugada, la derrama económica estimada durante estos días alcanzó los 36 mil millones de pesos.

De esa cantidad, 21 mil millones correspondieron a la Fórmula 1, mientras que más de 15 mil millones se relacionaron con alojamiento turístico, actividades culturales, gastronomía, ofrendas y consumo.

La ocupación hotelera promedio alcanzó 92 por ciento entre el viernes 30 de octubre y el domingo 1 de noviembre. En algunas zonas, como Roma-Condesa y el entorno del Aeropuerto Internacional, llegó al 100 por ciento.

Asimismo, la Mandataria informó que la ciudad recibió más de medio millón de turistas y visitantes durante el fin de semana, con un crecimiento del 22 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

El Gran Premio registró 405 mil asistentes, cifra que, según el balance gubernamental, lo colocó entre los eventos de mayor afluencia del calendario internacional.

Otro acontecimiento que acercó el automovilismo a la ciudadanía fue la exhibición gratuita de Sergio “Checo” Pérez sobre Paseo de la Reforma, que reunió a más de 100 mil personas.

La Jefa de Gobierno reconoció el trabajo de los organizadores y destacó la importancia de que los grandes espectáculos deportivos también puedan acercarse a quienes no tienen posibilidades de adquirir un boleto.

 La Catrina monumental se queda hasta el 11 de noviembre

Uno de los grandes símbolos de esta temporada fue la Catrina monumental instalada en el Zócalo capitalino.

Su presencia atrajo a cientos de miles de visitantes y, de acuerdo con la información presentada por la Jefa de Gobierno, permitió alcanzar nuevamente un récord Guinness.

La figura se convirtió en un punto de encuentro para familias, turistas y visitantes que acudieron a fotografiarse y compartir la experiencia de una tradición que ha trascendido fronteras.

Durante la conferencia apareció un mensaje audiovisual de la propia Catrina, que invitó al público a continuar disfrutando de esta expresión cultural.

Ante la respuesta ciudadana, Clara Brugada anunció que la monumental figura permanecerá en el Zócalo hasta el próximo 11 de noviembre, fecha en que comenzarán los trabajos para retirarla.

Una decisión que permitirá que más personas puedan contemplarla después de las fechas centrales del Día de Muertos.

La Catrina, con su elegancia y su sonrisa simbólica, representa también una mirada crítica de nuestra cultura: frente a la muerte desaparecen las diferencias de títulos, apellidos y privilegios.

Cultura, economía y trabajo comunitario

La celebración también tuvo una dimensión económica y social.

Los mercados, restaurantes, hoteles, comercios, servicios turísticos, transportistas, artesanos y trabajadores vinculados con las actividades culturales formaron parte de una dinámica que movilizó recursos y generó oportunidades de ingreso.

El Gobierno capitalino destacó que la derrama económica permitió beneficiar a cientos de miles de familias.

Informó sobre la realización de 80 ofrendas comunitarias, en las Utopías y 44 actividades descentralizadas en Faros y Territorios de Paz.

Esta descentralización resulta particularmente importante para una ciudad que no puede reducir su vida cultural a los grandes escenarios del Centro Histórico o Paseo de la Reforma.

Las tradiciones también viven en las unidades habitacionales, los barrios, las colonias, los mercados y las plazas donde las comunidades organizan sus propias celebraciones.

Tlatelolco es un ejemplo de ello: la participación vecinal y la apropiación de sus espacios públicos permiten que la cultura tenga un rostro cercano, cotidiano y comunitario.

Saldo blanco: el desafío de cuidar una ciudad multitudinaria

Uno de los aspectos destacados por Clara Brugada fue el saldo blanco reportado durante las celebraciones.

La Jefa de Gobierno informó que se desplegaron más de 11 mil elementos de seguridad para atender los distintos puntos de concentración.

Reconoció el trabajo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y de los equipos operativos que participaron en la organización, vigilancia y atención de las actividades.

Agradeció a la ciudadanía por su comportamiento durante las jornadas.

La realización de eventos multitudinarios representa un desafío permanente para las autoridades: garantizar movilidad, seguridad, limpieza, atención de emergencias y condiciones adecuadas para que las familias puedan disfrutar del espacio público.

El resultado presentado por el Gobierno capitalino coloca sobre la mesa la importancia de mantener esa coordinación en futuras celebraciones.

 Una ciudad que recuerda a sus muertos celebrando la vida

Al concluir su mensaje, Clara Brugada recurrió a la memoria literaria de Juan Rulfo para expresar el significado profundo de estas jornadas.

“En México nunca dejamos que se mueran los muertos”, recordó la mandataria.

Y en esa frase se encuentra buena parte del sentido de nuestras celebraciones.

Porque el Día de Muertos no es únicamente una fiesta de flores, disfraces y fotografías. Es también el momento en que las familias recuperan nombres, cuentan historias, recuerdan a sus abuelos, preparan los alimentos que sus seres queridos disfrutaban y transmiten a las nuevas generaciones una manera particular de entender la vida y la ausencia.

En la Ciudad de México, durante estos diez días, la memoria salió a las calles.

En Reforma tomó la forma de alebrijes y desfiles; en el Zócalo se levantó como una Catrina monumental; en Mixquic se iluminó entre veladoras y copal; en Xochimilco navegó entre chinampas y ofrendas; y en Tlatelolco encontró refugio en las expresiones culturales de una comunidad que reconoce en sus raíces una parte esencial de su identidad.

La ciudad recibió a millones, pero también volvió a encontrarse con sus habitantes.

La reflexión

Desde la mirada de Con Tlatelolco TV, uno de los mayores aciertos de estas jornadas fue recordar que la cultura no solamente se construye en los grandes espectáculos internacionales. 

También, nace de la organización vecinal, de las manos que preparan una ofrenda, de quienes recuperan una tradición familiar y de las comunidades que mantienen vivos sus espacios públicos.

Los 80 mil visitantes reportados en Tlatelolco son una referencia de la capacidad de convocatoria de esta comunidad y de la importancia de reconocer su aportación a la vida cultural de la capital.

Ahora queda otro reto: que la participación ciudadana no termine cuando se apagan las luces de los festivales; que los espacios públicos permanezcan cuidados, que las actividades culturales continúen y que el reconocimiento a las comunidades se traduzca en mejores condiciones para quienes viven en ellas.

Porque una ciudad no se mide solamente por los visitantes que recibe, los récords que consigue o los millones que genera.

Se mide por la manera en que cuida a sus habitantes, reconoce su historia y mantiene vivos los vínculos que hacen posible la convivencia.

Durante diez días, la Ciudad de México celebró la vida frente al recuerdo de la muerte.

Y Tlatelolco, una vez más, puso de manifiesto que la memoria también se construye en comunidad.

Aquí, donde tantas historias se cruzan, recordar sigue siendo una manera de vivir.