Ecatepec: sed con rostro de mujer
14 octubre, 2026La crisis del agua también vulnera la salud, la seguridad y la dignidad de las mujeres
Una nueva voz se suma a “Con Tlatelolco TV”
Una investigación de Natalia Matamoros, de “Pulso Diario”, documenta cómo la escasez de agua, en la Quinta Zona de Ecatepec, convierte las tareas cotidianas en una lucha desigual. Mujeres que madrugan para conseguir una pipa, cargan cubetas, racionan cada litro y enfrentan riesgos que van más allá de la falta de suministro.

Redacción / Con Tlatelolco TV
Video: Natalia Matamoros / Pulso Diario
Ciudad de México, miércoles 14 de octubre de 2026.- Hay crisis que se miden en litros, horas sin suministro y dinero gastado para conseguir agua.
Pero hay otras cifras que no aparecen en los registros oficiales: las horas de descanso perdidas, las preocupaciones de una madre, la angustia de una adolescente que no puede atender adecuadamente su higiene menstrual o el temor de una mujer que debe salir de madrugada para conseguir el recurso indispensable para vivir.
Desde la Quinta Zona de Ecatepec, Estado de México, llega una historia que obliga a mirar la crisis hídrica desde otra perspectiva: la sed también tiene rostro de mujer.
En esta primera colaboración, Natalia Matamoros, periodista de Pulso Diario, documenta cómo la escasez de agua afecta especialmente a las mujeres, quienes con frecuencia asumen una parte desproporcionada de las tareas domésticas y del cuidado familiar.
Su reportaje, titulado “Ecatepec: sed con rostro de mujer”, expone una realidad que trasciende las tuberías vacías. Habla de desigualdad, de riesgos para la integridad personal, de problemas de salud y de una responsabilidad pública que no puede reducirse a pedir paciencia a las familias.
La colaboración forma parte de un proyecto editorial que busca ampliar las voces, experiencias y conocimientos que encuentran espacio en Con Tlatelolco TV. A partir de ahora, Natalia Matamoros participará mensualmente con distintos temas de interés comunitario.
Desde su plataforma digital YouTube, Pulso Diario propone una comunicación cercana a la vida cotidiana, con información que busca ser útil y contribuir al fortalecimiento de los vínculos comunitarios.
Le damos la bienvenida a Natalia Matamoros y a su trabajo periodístico. Porque escuchar otras realidades también nos permite comprender mejor nuestros propios problemas.
Madrugar, buscar agua y volver a empezar
En la Quinta Zona de Ecatepec, conseguir agua puede convertirse en una jornada que comienza antes del amanecer.
La falta de suministro obliga a numerosas familias a buscar pipas, cargar cubetas, organizar turnos y administrar cuidadosamente el agua disponible para cocinar, limpiar, bañarse y atender las necesidades básicas.
Cuando el recurso no llega por la red, la vida doméstica se reorganiza alrededor de una pregunta elemental: ¿cómo conseguir agua para el día?
En muchos hogares, son las mujeres quienes resuelven esa emergencia cotidiana. A las responsabilidades laborales, escolares y familiares se suma la tarea de conseguir un recurso que debería estar disponible en condiciones suficientes, salubres y accesibles.
La crisis también tiene un costo económico. Las familias destinan parte de sus ingresos a comprar agua, mientras deben decidir cómo distribuirla entre las distintas necesidades del hogar.
Así, la escasez no solamente vacía cisternas y recipientes. También, consume tiempo, energía y recursos económicos; profundiza desigualdades y limita las oportunidades de quienes deben dedicar horas a resolver una necesidad básica.
La denuncia central del reportaje es contundente: cuando el suministro falla de manera persistente, las consecuencias no se distribuyen por igual.
Cuando buscar agua se convierte en un riesgo
Uno de los testimonios más dolorosos que recoge la investigación es el de María Isabel Valverde, quien, de acuerdo con la información presentada en el reportaje, fue víctima de abuso sexual en 2024 cuando salió de madrugada a revisar su bomba de agua.
Su caso muestra la dimensión humana de una crisis que no puede analizarse únicamente desde la infraestructura hidráulica.
Una tarea que debería formar parte del mantenimiento ordinario de una vivienda puede obligar a una mujer a exponerse a condiciones de inseguridad, particularmente cuando debe salir a horas en las que hay poca circulación de personas.
Es necesario precisar que la escasez de agua no explica por sí sola la violencia sexual ni exime de responsabilidad a quien la ejerce. Sin embargo, las condiciones de precariedad y la necesidad de conseguir un servicio indispensable pueden aumentar la exposición a situaciones de riesgo.
La pregunta que surge es inevitable: ¿cuántas mujeres deben modificar sus horarios, limitar sus movimientos o enfrentar situaciones de peligro para compensar las deficiencias de un servicio público?
No debería ser necesario elegir entre conseguir agua y preservar la seguridad personal.
La sed también afecta la salud y la dignidad
La falta de agua tiene consecuencias que suelen permanecer ocultas dentro de las viviendas.
El reportaje expone las dificultades que enfrentan adolescentes durante su periodo menstrual, así como mujeres que se recuperan de una cesárea y necesitan condiciones adecuadas de higiene.
Sin agua suficiente, las actividades esenciales para el cuidado del cuerpo se vuelven más complicadas. La situación puede comprometer la higiene personal y aumentar determinados riesgos de infección, especialmente cuando tampoco se dispone de instalaciones sanitarias adecuadas.
En el caso de las adolescentes, la falta de condiciones apropiadas para atender la menstruación puede contribuir al ausentismo escolar y afectar su participación cotidiana.
En el de las mujeres recién operadas, la disponibilidad de agua potable y de condiciones sanitarias adecuadas resulta especialmente importante durante la recuperación, conforme a las indicaciones de los profesionales de la salud.
No se trata de comodidades ni de exigencias secundarias. Son necesidades relacionadas con la salud, la educación y la dignidad humana.
La crisis hídrica se vuelve así una carga que acompaña a las mujeres en distintas etapas de su vida, desde la adolescencia hasta la maternidad y la vejez.
Ni siquiera un Centro de Justicia queda al margen
La investigación también presenta testimonios sobre la falta de suministro en el Centro de Justicia para las Mujeres.
Sonia Gutiérrez y otras voces citadas en el reportaje describen una situación en la que las usuarias deben buscar baños en domicilios vecinos ante las dificultades para disponer de agua en las instalaciones.
El señalamiento merece especial atención. Un espacio destinado a atender a mujeres que pueden encontrarse en situaciones de violencia o vulnerabilidad necesita condiciones básicas para recibirlas con privacidad, higiene y dignidad.
Si las deficiencias del suministro alcanzan a una institución de esta naturaleza, la respuesta no puede limitarse a resolver una contingencia momentánea. Es necesario conocer las condiciones del servicio, las medidas adoptadas y las responsabilidades de las autoridades involucradas.
La disponibilidad de agua debe formar parte de las condiciones materiales que permiten brindar una atención adecuada.
La batalla legal de 38 colonias
La escasez en Ecatepec no aparece en el reportaje como una dificultad aislada de una vivienda o de una calle. La investigación refiere una lucha legal emprendida por habitantes de 38 colonias para exigir el acceso al agua.
De acuerdo con la información proporcionada para esta colaboración, la diputada Miriam Silva explica los alcances de esa batalla y refiere que el 24 de agosto la Suprema Corte de Justicia ordenó implementar medidas para garantizar el suministro.
Este antecedente coloca la discusión en otro terreno: el acceso al agua no puede tratarse exclusivamente como una aspiración vecinal, sino como una obligación pública que debe atenderse conforme al marco jurídico aplicable.
Para dimensionar plenamente el alcance de la resolución, es indispensable consultar su texto oficial, identificar el expediente correspondiente y precisar qué autoridades fueron vinculadas, cuáles son las medidas ordenadas y qué plazos se establecieron.
El reportaje señala responsabilidades para las autoridades municipales y los organismos operadores, entre ellos ODAPAS. La exigencia ciudadana, por tanto, también debe dirigirse a conocer qué acciones se han realizado y cuáles siguen pendientes.
Una resolución judicial no llena por sí misma una cisterna. Su importancia depende también de que las autoridades cumplan las medidas que les correspondan y de que la población pueda verificar sus resultados.
Opacidad y rendición de cuentas
Otro de los puntos señalados en la investigación es la falta de información suficiente sobre inversiones, cronogramas y licitaciones relacionados con la atención de la crisis.
La transparencia no es un asunto administrativo ajeno a las familias que carecen de agua. Es una herramienta para conocer qué recursos se destinan a resolver el problema, qué obras se proyectan, cuáles se ejecutan y por qué determinadas comunidades continúan enfrentando deficiencias.
Las preguntas son concretas: ¿qué inversiones se han realizado?, ¿cuáles son los calendarios de trabajo?, ¿qué contratos y licitaciones existen?, ¿qué medidas se han adoptado para garantizar el suministro y cómo puede la ciudadanía verificar sus resultados?
Estas interrogantes requieren respuestas documentadas de las autoridades y los organismos responsables.
Cuando la información pública es insuficiente, la comunidad pierde herramientas para evaluar las decisiones gubernamentales y exigir resultados. Por ello, la transparencia debe acompañar cada acción destinada a mejorar el servicio.
Antecedentes: el agua como problema de desigualdad
La crisis de la Quinta Zona de Ecatepec permite observar un problema más amplio: la relación entre el acceso al agua, la desigualdad social y la distribución de las tareas de cuidado.
En numerosos hogares, la organización familiar coloca sobre las mujeres una parte importante de la responsabilidad de abastecer, administrar y utilizar el agua. Cuando el servicio falla, esas labores no desaparecen; se multiplican.
Conseguir una pipa, almacenar agua, decidir qué actividad debe posponerse o calcular cuánto queda para el día siguiente son tareas que consumen tiempo y recursos. Si, además, existen condiciones de inseguridad, instalaciones sanitarias deficientes o dificultades económicas, la carga se vuelve todavía mayor.
Desde una perspectiva editorial, el problema exige una respuesta que considere tanto la infraestructura como sus consecuencias sociales.
No basta con contar pipas o anunciar obras. También es necesario evaluar la continuidad del suministro, la calidad del agua, la accesibilidad del servicio, el costo que asumen las familias y las condiciones de seguridad e higiene que enfrentan las personas afectadas.
La perspectiva de género permite identificar quiénes soportan una parte desproporcionada de las consecuencias y qué medidas podrían evitar que esa desigualdad continúe reproduciéndose.
El agua no puede seguir siendo una carga privada
La historia que documenta Natalia Matamoros nos recuerda que los problemas públicos se viven en la intimidad de las casas.
Se viven en una cubeta que debe alcanzar para varias personas, en una madre que reorganiza su jornada, en una adolescente que necesita condiciones adecuadas para ir a la escuela y en una mujer que no debería arriesgar su seguridad para revisar una bomba de agua.
La escasez no es únicamente una falla del suministro. Cuando se prolonga y obliga a las familias a resolver por sus propios medios una necesidad esencial, también se convierte en una carga económica, física y emocional.
Por eso, las autoridades responsables deben ofrecer información verificable, cumplir las obligaciones que les correspondan y explicar con claridad las medidas adoptadas para garantizar el acceso al agua.
La comunidad, por su parte, necesita canales efectivos para denunciar las deficiencias, conocer los avances y participar en la vigilancia de las soluciones.
Y el periodismo tiene la responsabilidad de escuchar a quienes suelen quedar fuera de las cifras generales, documentar sus experiencias y contrastar los testimonios con la información oficial.
Desde Con Tlatelolco TV reconocemos la importancia de abrir este espacio a Natalia Matamoros y a Pulso Diario. Su primera colaboración nos acerca a una realidad que merece atención pública y seguimiento periodístico.
Porque el agua no debería depender de la fuerza física para cargar cubetas, de la capacidad económica para comprarla ni de la disposición a correr riesgos para conseguirla.
Una comunidad no puede considerarse plenamente atendida mientras el acceso al agua comprometa la salud, la seguridad y la dignidad de sus habitantes.
Y ninguna mujer debería cargar, además de sus responsabilidades cotidianas, con el peso de una crisis que corresponde resolver a las instituciones.
Mira el reportaje de Pulso Diario
ECATEPEC: SED CON ROSTRO DE MUJER, con Natalia Matamoros.
Video:
Te invitamos a ver la investigación, conocer los testimonios y suscribirte al canal de Youtube, Pulso Diario. Activa también la campanita para recibir sus próximas publicaciones.

